Muere Juan Antonio Cebrían

Copio el siguiente párrafo directamente de la web de Onda Cero (20/1072007):

Onda Cero informa a sus oyentes de una noticia que ojalá no hubiéramos tenido que contar nunca. La noticia de la muerte de un compañero. Ha fallecido Juan Antonio Cebrián, de repente, por culpa de un infarto traicionero que llegó esta tarde sin avisar, sin darle ocasión a Juan Antonio de despedirse de ustedes, la familia de los oyentes de Onda Cero y la familia de sus oyentes de La Rosa de los Vientos.

Para mí, como para otra gente, es una triste noticia. La voz de Juan Antonio era una voz que llevaba acompañándome desde hace más de 12 años; unas veces a diario, otras sólo los fines de semana (según tocase la programación). Para los que como yo, ya sea por unas razones u otras llevamos muchos años pasando en vela muchas noches se ha ido alguien que era una presencia constante, que con su grupo de colaboradores se había convertido en una especie de amiguete que vive lejos y que sabes de sus aventuras por la radio.

Para el mundo de la divulgación histórica es una de sus grandes pérdidas. No puedo decir que la historia tal y como la divulgaba fuese siempre plenamente exacta en todo cuanto decía… es el problema de realizar historia de forma divulgativa, que como tienes que simplificar a veces se pierden muchos matices. Sin embargo nadie puede negar que libros como “Historias de la Historia” (sus diversos volúmenes), “La Aventura de los Godos” o “La Cruzada del Sur“, por sólo poner unos pocos ejemplos, se han convertido en éxitos de ventas y han conseguido interesar mucha gente por la historia gracias a su estilo ligero y cercano.

Como tú decías Juan Antonio (antes de que te lo plagiasen algunos políticos): “Fuerza y Honor”, recibe estos saludos y este pequeño homenaje de un “murciélago viejo” que como muchos otros contaba con seguir escuchando tu voz durante muchos años y ha tardado en creerse la noticia.

P.D.: Y como diría él en clave de humor: “Hay que fastidiarse, y no me han nombrado Caballero del Imperio Británico” .

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Romería ¿Vikinga? de Catoira (y II)

Bueno… bueno…, de todo tiene que haber en la viña del señor.

Un tipo muy liiisto, muy liiisto, muy liiisto (o eso cree él) me ha escrito un “amable” correo electrónico a raíz del post de Catoira. Pues mire usted (anda coño, si a base de tocarme los cojones ya estoy hablando como Ansar): A VER SI SE ENTERA DE UNA PUTA VEZ DE QUE NO, NO, Y NO. LOS VIKINGOS NO IBAN CON LOS CASCOS LLENOS DE CUERNOS.

Este país está lleno de enteradillos, es algo que no podemos negar, pero hasta dentro de los enteradillos hay categorías. Me pregunto si el que ha escrito “desprecia usted la rica y basta experiencia cultural de su tierra” sabe dos cosas:

  • Se escribe “vasta” con “V” (salvo que quiera indicar que es una herencia bruta y/o poco refinada.
  • Si me molesto en escribir sobre ello es precisamente porque me importa. No he sido destructivo en el post. He sido educado, no me he metido con el consistorio ni con los vecinos embriagados de bebida extraída de la vid que se dedican a mostrar su aprobación hacia los excelentes productos de su tierra mientras van dotados de un equipamiento recreacionista totalmente incorrecto. Otros hubiesen dicho que unos cuantos vecinos disfrazados se ponen a hacer el payaso y a mancharse de vino. Yo no lo hice, y no lo hice por un motivo: no realizan recreacionismo. Van de farra y punto. Ahora que, si según usted es una recreación perfecta y asesorada, entonces tengo que ponerme bravo y canalla.

¿Cómo demostrar a los lectores que no es así?. Fácil. Veamos primero unas cuantas imágenes del Desembarco ¿Vikingo? de este año (2007):

Y ahora recomiendo al lector que se de una vuelta por estas webs que pongo a continuación y compare con lo que es de verdad:

http://www.ulfhednir.dk/

http://www.ulfhednar.org/

http://www.jomsvikings.com/

http://www.huscarls.com/

http://www.complvtvm.com/clancuervo/index.html

Y después, este caballero y todos los que piensen como él, pueden volver a pensarse dos veces lo que piensan escribir antes de atreverse a quedar como unos ignorantes.

Y todo esto sigue sin tener la intención de meterme ni con Catoira, sus fiestas o sus vecinos. Sus fiestas son suyas y hacen con ellas lo que les da la gana, pero también mi blog es mío y escribo lo que me da la gana, y si pienso que su Romería Vikinga es una oportunidad recreacionista seria perdida, lo pongo, y si me da la gana de contestar a los que la defienden como envento recreacionista serio que “muy señores míos son ustedes unos ígnaros y más les vale ir a empaparse de vino con los de los cascos de cuernos y dejarme en paz”… pues también lo digo.

Romería Vikinga de Catoira

La primera vez que fuí a la Romería Vikinga era bastante pequeño (no recuerdo exactamente cuantos años tenía), recuerdo estar sentado sobre la hierba en un alto con mis padres y rodeados de mucha más gente. Todo el mundo mirando al mar esperando algo que yo no acababa de ver. En un determinado momento mi padre me cogió en brazos y me dijo “mira, mira, vienen los vikingos”. A mis ojos de niño aquello era una cosa como salida de una película: bordeando la costa se aproximaba un barco lleno de furiosos vikingos dispuestos a asaltar la costa. El barco se aproximó a la orilla y los vikingos saltaron al agua dispuestos a tomar el sitio donde estábamos, saltaban por encima de la borda, desde la proa, e incluso uno de ellos (se me quedó muy grabado en la memoria) con el ansia de desembarcar le dió una patada a la baranda del barco rompiendo un trozo y saltando después por el hueco…

… después los vikingos se fueron a la zona donde se repartía el vino y allí acabó la invasión. Dio igual, para mí, en ese momento los vikingos estaban allí.

El que quedase grabado en la memoria de forma tan detallada fue malo porque al crecer me dí cuenta pronto de que el barco vikingo no era más que un barco cualquiera “maquillado” y que el furioso vikingo que rompía la borda era un tipo que le pegaba una patada a un cacho de corcho blanco pintado. Sin embargo la sensación de “esto es genial” persistió a pesar de todo ello.

Con el paso de los años volví unas cuantas veces (sobre todo en mi época de universidad) y el encanto inicial desapareció. Con el tiempo en Catoira fabricaron un barco como dios manda, se hermanaron con las poblaciones de Frederikssund (Dinamarca) y Watchet (Reino Unido) dando lugar a unos intercambios culturales, pero los “rudos vikingos” son esto:

 

 

La Romería Vikinga de Catoira, que se celebra todos los años el primer domingo de Agosto en, obviamente, el pueblo de Catoira me tiene emocionalmente dividido.

Por un lado es una fiesta con un planteamiento como deberían ser las fiestas, por y para la gente del propio pueblo y buscando la participación de los vecinos. Si vemos el programa de las fiestas es indiscutible que el ayuntamiento busca que los vecinos lo pasen bien.

Pero por otro lado, si lo miramos desde otro punto de vista, la Romería Vikinga es también un quiero y no puedo. Esa misma ansia de participación por y para los vecinos hace que el consistorio se cierre a muchas oportunidades. Porque, tomemos por ejemplo ¿qué se necesita para que una localidad cree un envento recreacionista? Espacio, dinero y ganas… pero sobre todo espacio y ganas.

Con las actividades que Catoira tiene ya incluídas en su programa, el establecimiento de un Encuentro Recreacionista Vikingo supondría un gasto mínimo(casi gratis) ya que dispone de una infraestructura, actividades relacionadas, participación popular… y desde luego espacio alrededor no falta. ¿qué falta entonces? Ganas de hacerlo.

Y si miramos la cosa con frialdad vemos que Catoira cuenta con el potencial para convertirse, si el consistorio se decidiese a ello, en un punto de encuentro recreacionista internacional. Actualmente el pueblo tiene ya unos cuantos contactos internacionales realizados, y si algo hay por Europa son grupos recreacionistas deseosos de acudir a una recreación seria. Se podría pensar que no es así, que acudirían grupos españoles y poco más, pero si vemos como se han desarrollado estas cuestiones en otros países veremos que no. Las “grandes recreaciones” no son en grandes ciudades, son en lugares que se han preocupado de cuidar su historia y hacer de sus eventos recreacionistas algo serio y de calidad.

Catoira tiene la oportunidad y tiene el potencial, lo único que tendría que hacer es dar un paso al frente.

Sword Fighting: A manual for Actors and Directors

Cuando empecé a hacerme con literatura sobre el tema de la esgrima antigua y la recreación, como soy un tipo muy aplicado (a veces) decidí que también tenía que leer sobre esgrima escénica. De modo que me puse a buscar en amazon, tanto en la inglesa como en la estadounidense para intentar localizar literatura al respecto.

Y claro, ¿qué hizo alguien que no tenía mucha idea del asunto para intentar localizar un libro decente al respecto?: Fiarse de los comentarios de otros compradores en la propia web de amazon.

Con el tiempo (y un par de desengaños como este) aprendí a no fiarme ni un pelo de tales cuestiones.

Si alguien se ha sentido tentado de su compra, yo, personalmente, le recomendaría que se ahorrase la tentación.  Si se están buscando libros sobre esgrima antigua, en la categoría de Libros Comentados (como sé que hay lectores de este blog que se lían con lo de las categorías ya he incluido el link) ya va habiendo unos cuantos y en la sección de Libros están los que creo más interesantes de los comentados

Datos del Libro:

  • Título Completo: Sword Fighting: A manual for Actors and Directors

  • Autores: Keith Ducklin (autor e ilustrador), John Waller (autor) y Adam Des Forges (ilustrador).

  • Editorial: Robert Hale Limited.

  • Edición: Tapa dura con camisa.192 páginas

Ahí lo tenemos: 192 páginas, y todo lo que alguien que busca información sobre esgrima escénica esperaría encontrar en un libro se encuentra entre las páginas 14 y 41 (ambas inclusive). Esto quiere decir que el libro, desde ese punto de vista, cojea por completo. En esas 28 páginas los autores incluyen aquellas cuestiones que consideran genéricas sin tener en cuenta que son precisamente esas las que, creo yo, convendría desarrollar hasta llenar un libro.

La segunda parte del libro son coreografías para diferentes tipos de armas. En cada página hay un dibujo del paso correspondiente de la coreografía, tres o cuatro líneas de texto  y mucho, muuuucho espacio vacío en la página. De este modo el libro trae:

  • Una coreografía para espada de dos manos.

  • Una coreografía para mano y media.

  • Una coreografía para una mano y escudo.

  • Una coreografía para ropera del XVI y daga.

  • Una coreografía para ropera del XVII y daga.

  • Una coreografía para ropera finales del XVII y espadín del XVIII.

 

Pero son coreografías cerradas. No explica el porque es mejor cada paso, ni porqué quedaría más vistoso, ni…. ni nada de nada.

El apéndice es curioso: Aparte de traer organizaciones y cosas así trae coreografías de tres películas (una de cada película) que son:

  • Monty Python and the Holy Grail

  • Hawk the Slayer

  • Richard III (la de Sir Ian McKellen)

Curiosa elección (cuando menos).

Ahora sigo diciendo lo que dije en su momento: Para ver coreografías no me compro un libro. Si alguien busca un libro sobre combate escénico, que se ahorre este.

 

 

300 (y II): Por Jasucristo y la Democrasia, ¡Aserejé!

El blog, el blog… ese “pequeño hobby-trabajo”. Tenía pensado dedicarle solo una entrada más a la cuestión de 300 y las Termópilas, pero parece que no va a ser así. No puedo, es superior a mí. En la entrada de hoy comentaré primero un poco la película, en la siguiente trataré sobre el VERDADERO armamento utilizado por los espartanos y en el último (espero) trataré sobre la Batalla de las Termópilas.

La Película:

Verás lector, hace muchos años cuando todavía tenía pelo y jugaba a las primeras ediciones de los juegos de Games-Workshop  (sí, sí, primeras ediciones, cuando el de Fantasía, por ejemplo, tenía solo un libro de reglas y otro libro en el que venían todos los ejércitos… sin suplementos ni polleces de esas. Y no me vengáis con la típica fardada de que tenéis esa primera edición en castellano porque NUNCA se tradujo al castellano), pues eso, que cuando jugaba al Warhammer me imaginaba como serían películas basadas en los juegos: marines espaciales abordando naves, eldar realizando “descensos preventivos” sobre planetas, las fuerzas del imperio, espada y alabarda en mano luchando en los confines del norte contra las hordas del caos… y he aquí que “300” me lo ha proporcionado. El argumento de la película visto desde el punto de vista del Warhammer es el siguiente:

Un campeón de Khorne llamado Leónidas crece en un pueblo de ese dios cuyo número es el cinco. Para convertirse en guerrero de  Khorne es abandonado en medio de la montaña con un palo (desde el principio de la escena vemos que obviamente Khorne le favorece porque si no iba a aguantar el frío casi en pelota picada por los putos cojones), y para que vean que es el más macarra de los macarras hace que se le aparezca una especie de mastín de Khorne pero sin escamas. Leónidas mata al mastín y todos están que no mean cuando vuelve.

Pasado el tiempo Leónidas ya es paladín de Khorne de 4º nivel y ve como aparecen en las fronteras de su pueblito unos mensajeros de un paladín-hechicero de Slaanesh que amenazan con quedarse con su tierra y tirarse a sus mujeres (lo de las mujeres es un trámite obligado teniendo en cuenta el carácter de los adoradores de Slaanesh). Leónidas, tras pedirle permiso a su mujer (elegida de Khorne por lo menos), se lo carga tirándolo a un foso del copón que tienen allí en medio del pueblo, por donde juegan los niños, sin protecciones ni nada (si el niño tropieza y muere es que no es digno de Khorne).

Pero claro su dios no le ha dicho nada directamente, de modo que para poder entrar en batalla va a pedir permiso a los hechiceros de…. ¿ein? ¿que hacen unos portadores de la plaga de Nurgle en el templo de Khorne?¿se ha forjado una nueva alianza en las tierras del Caos?. Bueno, sigamos, los portadores de la plaga le dicen que de entrar en berserk nada, que espere a después de la luna llena. Se lo dicen tras traducirlo de los balbuceos de una jovencita harta de grifa que, visto lo visto sobre los portadores de la plaga, debe tener el culo como la bandera del Japón. Cuando Leo se vá, se descubre (aunque los observadores ya lo sabíamos por el lametón que le dan a la put… a la oráculo) que los portadores de la plaga de Nurgle se han vendido a Slaanesh a cambio de un suministro de put… de oráculos.

Pues ná, que va Leo y pasando de todo se larga con 299 colegas paladines de Khorne a defender un paso a enfrentarse con coraje y estupidez a las hordas de Slaanesh.
Salen medio en bolas con capa, escudo, lanza y espada. De lo cual deducimos que durante todos esos días se alimentan del maná divino que les envía Khorne (o eso o comen su mierda y beben sus meos porque sino no me lo explico). Cuando llegan allí se encuentran con un ser deforme que les dice que quiere ser guerrero, y aunque al negarse a acogerlo les grita y amenaza ellos pasan de matarlo (ahí es donde comienzan a hacerse indignos del cruel dios de la guerra).

Luego la película se divide en dos:

  • En una parte vemos como Jerjes (paladían-hechicero de Slaanesh) envía contra Leo y sus colegas soldados, hombres bestia (lease Inmortales), ogros, enanos del caos con granadas (que por supuesto tienen el mismo fin que siempre los enanos del caos con granadas en las batallas), rinocerontes gigantes y olifantes y durante todo ello le ofrece sibilinamente relaciones sexuales a Leo (impagable cuando lo coge por detrás y le dice “No es mi latigo lo que temen… “). Todo ello mientras los de Khorne gritan cada dos por tres ¡Aserejé!¡Aserejé! (bueno no, era ¡Ajú!¡Ajú!, pero yo ya traduzco del lacedomonio khornita antiguo al castellano)
  • Mientras tanto, la mujer de Leo decide utilizar las mismas armas que el enemigo y se pasa por la piedra a su oponente en el foro de discusión espartano, quien como buen villano se la tira y luego hace gala del dicho “Antes de meter mucho prometer, y después de haber metido adiós a lo prometido”. Acaba muerto claro, y además descubren que era de Slaanesh también (como si lo de follarse a la mujer de Leo “lenta y desagradablemente” no fuese suficiente testimonio) porque llevaba, en algún sitio que no llego a entender de esa túnica, una jartimbre de monedas con la cara de Jerjes.

Al final, mientras un tipo que se ha quedado tuerto (luego hablaremos de él en particular) le devuelve el talisman de Furia de Khorne a la mujer de Leo, este y sus coleguis (encabezados por el que dice todas las frases que le corresponderían a Dienekes) palman como capullos tras hacer una especie de caparazón con los escudos y ponerse chulitos con 250.000 persas de Slaanesh armados con arco.

Ojo aquí, tres cosas:

  1. Dada la altura que alcanzaba ese caparazón de escudos, el que tenía el de más arriba las debía estar pasando putas por sostener un escudo metálico en alto de puntillas.
  2. El que le roba las frases a Dienekes, de cuyo nombre no quiero acordarme, tiene algunos planos en los que está clavado al que hace de Frenético en la película Erik el Vikingo; y con sus comportamientos y tonterías le podrían haber dado el papel a Pocholo y que dijese: Jerjes es… insinceerooooo, ¿y mi mochilaaaaaa?
  3. El tuerto suelta un rollito final en el que aboga por, al lorito: “Esparta, este país (refiriendose a Grecia), y el fin del misticismo y la tiranía”.

Eso fue la gota que colmó el vaso y se me desató la risa tonta. A los espartanos la idea de una única grecia como país se la traía al viento, tenían tantos dioses como el que más y los hombres libres de esparta eran una pequeña parte del total.

Y por favor, a ver si no tomamos la costumbre de que cada vez que salga una peli con un guerrero carismático estén saliendo cereales todo el rato… que daño has hecho, Gladiator.

Pues nada, otro comentario que me ha parecido bueno de la película lo puedes leer aquí.

300 (y I)

– Este aspis era de mi padre y fue de su padre antes que suyo. Yo he jurado ante los Dioses morir antes que permitir que otro hombre me lo arrebate de la mano.

Se acercó a las filas de los tespios, hasta un hombre, un oscuro guerrero cualquiera. Colocó el escudo en manos del hombre, que lo aceptó, profundamente conmovido, y ofreció el suyo a Polínices. Siguió otro, y otro, hasta veinte, treinta escudos cambiaron de manos. Otros intercambiaron armadura y casco con los escuderos e ilotas liberados. Las capas negras de los tespios y las escarlata de los lacedemonios se mezclaron hasta borrar toda distinción entre naciones.

Los hombres llamaron a Dienekes. Querían una broma, una chanza, algo corto y gracioso, por lo que era famoso. Se resistía. Se veía que no deseaba hablar.

– Hermanos, no soy rey ni general. Nunca he ostentado un cargo superior al de jefe de pelotón, así que os digo ahora lo que diría a mis hombres, pues sé que el miedo se esconde silencioso en cada corazón; no el miedo a la muerte, sino peor, a fallar o desfallecer, en esta, la última hora.

Estas palabras dieron en el blanco; se veía claramente en el rostro de los hombres, que escuchaban silenciosos y atentos.

– Esto es lo que haréis, amigos. Olvidad el país. Olvidad al rey. Olvidad la esposa, los hijos y la libertad. Olvidad todos los conceptos, por nobles que sean, por los que imagináis que peleáis hoy aquí. Actuad solo por esto: por el hombre que está junto a vosostros. Él lo es todo, y todo está contenido dentro de él. Es todo lo que sé. Es todo lo que puedo deciros.

Puertas de Fuego
Steven Pressfield

No voy a hablar de la película 300 y su historicidad. Es algo que no viene al caso por dos cuestiones: una que no la he visto todavía, y otra no es una película en la tengamos que examinar su historicidad.

No hay que examinar su fidelidad histórica porque no es importante. Es la adaptación del comic de Frank Miller llamado 300 y no hay más que discutir al respecto. La estética será la de Miller y su versión de la historia también. Cuando vea la película abriré una entrada en el blog explicando algunas cuestiones históricas al respecto, no por ir en contra de la película, que es lo que es, sino por si algún despistado internetero busca información al respecto que encuentre algo ya hecho.

Entonces ¿porqué esta entrada del blog y este comienzo? Porque el caso de “Puertas de Fuego” y “300” es el claro ejemplo de algo de lo que llevo unos cuantos años convencido.

Y es que tal y como está el cine últimamente, una vez que se ha hecho una película de éxito sobre algo parece que se abre el “filón” para las cutreces y ya nunca veremos en la gran pantalla bien hechas cosas que, yo personalmente, y creo que los practicantes de esgrima antigua y recreacionistas querríamos ver.

Por ejemplo, por solo citar dos casos:

– “300” ha eliminado la posibilidad de que se haga una película de la novela “Puertas de Fuego”.
– “Arturo” (que los dioses pierdan a Bruckheimer o como coño se escriba su apellido) con esos ¿pictos? y esas tonterías habrá eliminado los proyectos posibles sobre las “Crónicas del Señor de la Guerra”.

O si no impiden el rodaje, joden la vida a otras películas con la misma temática, vease:

– “Beowulf” (la de Lambert), que con su mísera, extraña y patética figuración de un mundo extraño (no hablemos ya de lo patético que queda Lambert) ha hecho que “Beowulf y Grendel” sea catalogada por un gran público (sin verla) como más de lo mismo y que nos llegase a España como nos ha llegado.

Y como me apetecía compartirlo y animar a la gente que no conozca “Puertas de Fuego” o la trilogía de las “Crónicas del Señor de la Guerra” a que las lea; y al que no ha visto “Beowulf y Grendel” a que la vea (todo ello interesante para el recreacionista) es por lo que escribo esto.
Pero… bueno, me consuelo pensando que muchas veces las miniseries para televisión a veces nos ofrecen gratas sorpresas y aguardo con esperanza a que alguien se decida a hacer alguna de esas cosas que yo querría ver.