Pies y pasos

Vaya por delante el que desde aquí no se intenta sentar cátedra sobre nada, y también el que aunque para ciertas cosas me apañe bien con lo de los dibujines, para otras cuestiones mi escaso talento artístico es eso, muy escaso.

Este fin de semana (sí, ya sé que realizo la entrada con un poco de retraso, pero no siempre dispongo de mi tiempo como yo quisiera) estuvimos -entre otras actividades acerísticas- realizando entrenamientos de desplazamientos de forma sistemática.

La verdad es que las circunstancias acompañaron mucho para que las cosas saliesen como salieron: aparte de la pendiente habitual que hay en una zona de la finca, en una parte de la zona llana habíamos estado haciendo “obras” y por lo tanto estaba llena de desniveles (uno de ellos bastante “decente”), baches, acumulaciones de hierba y trozos de tronco por el suelo… vamos, lo idóneo para probar desplazamientos. Además, la madre naturaleza fue sabia y nos premió con la lluvia suficiente como para empapar todo el terreno pero no tanta como para evitar que se pudiese seguir entrenando.

De modo que se pudieron probar con todo lujo de detalles diferentes tipos de pasos en distintos tipos de terreno, con obstáculos, sobre terreno seco y sobre terreno mojado.

Como dije al principio, no es mi intención en esta entrada del blog sentar cátedra sobre nada, hablo de mis experiencias y de lo que buena o malamente conozco, de modo que quien esté en desacuerdo con lo que diga que lo esté, y como de costumbre, si a alguien le vale de algo que lo aproveche.

Intentaré ilustrar las cuestiones con indicaciones en este dibujillo que he encontrado en internet de un pie, no se adapta por completo a lo que quiero, pero ahí está.

Durante el tiempo que llevo en esto he escuchado y leído tres formas de pisar al dar los pasos en esgrima medieval, apoyando el talón, apoyando la puntera y apoyando “la bola” del pie (la zona “almohadillada” de donde arrancan los dedos, por decirlo de alguna forma). En una sala de esgrima, en un polideportivo o lugar similar, uno puede acabar pisando prácticamente como le da la gana, porque salvo problemas de hiperextensiones o problemas por exagerar tanto la puntera como el talón la superficie equilibrada (y muchas veces pulida) nos permite muchas cosas, incluso deslizamientos, pero ¿que ocurre sobre el terreno “real”?, ¿estamos recreando bien el movimiento o estamos adquieriendo unas costumbres “de sala”?.
Sé que esto puede parecer un tanto “cogérsela con papel de fumar”, pero creo que son estas las cosas que diferencian si uno practica esgrima antigua con la visión de un deporte o con la visión de un arte marcial, planteamientos válidos ambos pero que llevan a una práctica distinta (más orientado a búsqueda de resultados en el primero y una búsqueda más profunda en el segundo… sin abandonar los resultados, eso sí).

Las conclusiones que se muestran a continuación son el resultado de lo que nos ha funcionado a nosotros:

Pruebas con el talón:

La dirección de la flecha amarilla indica -aproximádamente- el ángulo de caída del pie. La línea roja indica la zona con la que se pisa. Obviamente el pie no está durante el movimiento en esa posición plana, sino que estaría con la punta hacia arriba. Posaríamos el pie en el suelo en esa zona y luego bajaríamos el resto del pie.

Ventajas:

  • Paso bueno para los desplazamientos de paso corto en los que no se cambia el pie que está adelantado. Para estos pasos este tipo de apoyo permite el “tanteo” de forma bastante segura.
  • En cuesta arriba es un tipo de apoyo que se ajusta bastante bien a la postura que acabará teniendo el pie al apoyarlo en el suelo en cuesta.

Desventajas:

  • Para superar un desnivel bajándolo: Si el desnivel es de una cierta importancia (y eso no es tanto, con 15-20 cm llega) este tipo de apoyo nos obliga a llevar mucho más porcentaje de peso del habitual hacia el pie que apoyamos. Si se realiza el movimiento de avance mientras se golpea el desnivel se convierte en un buen impedimento para el equilibrio.
  • Para superar un desnivel subiéndolo: Tiene el inconveniente de que si no completamos el movimiento nos quedamos con un mero apoyo y con el equilibrio atrasado (lo cual dificulta la realización de golpes), y si lo completamos terminamos con el peso completamente adelantado en lo alto del desnivel, lo cual puede implicar problemas en un posible retroceso.
  • En cuesta abajo: Este tipo de apoyo tiende a favorecer los resbalones (incluso si imprimimos al pie un giro horizontal hacia el interior en el momento del apoyo para asegurarnos mayor superficie en el momento inicial) y si realizamos el apoyo de la forma habitual, al completarlo estaremos realizando una pequeña hiperextensión.
  • En un avance rápido: En llano no implica demasiado problema, pero si cogemos un bache o una acumulación de hierba vemos el impulso frenado bruscamente, y todos sabemos lo puñetera que es la inercia.
  • Sobre hierba: La hierba verde es muchas veces un ser traicionero :-), si hay mucha junta y la pisas con una cierta fuerza rompe y hace que te puedas deslizar. El paso con el talón favorece esto.
  • Sobre hierba/tierra mojada: Si usamos el apoyo con el talón para pasos rápidos o largos las posibilidades de un resbalón se incrementán mucho con respecto a la situación normal.

Pruebas con la punta:

Lo que se entiende por este movimiento se da en dos vertientes en la “modalidad” de sala. Un deslizamiento paralelo al suelo o pisar directamente con la punta del pie (con el peso sobre los dedos directamente). He visto varias personas que, creyendo realizar el apoyo “sobre la bola del pie” realizan este sin darse cuenta.

El apoyo se realiza (en el de pisar) con los dedos y se baja después el resto de la planta del pie ya que el talón va elevado.

Ventajas:

  • Al igual que el anterior este es un paso bueno para los desplazamientos de paso corto en los que no se cambia el pie que está adelantado. Se encontró el “tanteo” un poco menos seguro que con el tipo de apoyo anterior ya que la traslación del porcentaje de peso de un pie a otro tenía que ser un poco más brusca.
  • En cuesta abajo la postura del pie se ajusta al terreno.

Desventajas:

  • Para superar un desnivel bajándolo, sin llegar a superarlo: Este tipo de apoyo puede llevar facilmente al deslizamiento.
  • Para superar un desnivel bajándolo, superándolo: Este apoyo obliga a trasladar inmediatamente un grn porcentaje del peso al pie que estamos adelantando.
  • En un avance rápido favorece el deslizamiento, pero sobre tierra o hierba los deslizamientos no son algo controlable (e incluso beneficioso si se hace bien), sino que son algo que puede llevarte fácilmente al suelo.
  • Realizando estocadas largas: Este tipo de apoyo puede llevar a una hiperextensión de la estocada, con los inconvenientes musculares que ello acarrea.
  • Sobre hierba y tierra secas y mojadas implicó tener siempre un cuidado mayor de lo habitual. Sobre tierra mojada era como tentar cada dos por tres al patinazo.

Pruebas con la bola del pie:

Este es el tipo de apoyo que recomiendan tanto Tobler como Hand, y con bastante razón desde mi punto de vista.

El apoyo se realiza en el mismo ángulo prácticamente que el de puntera descendente, con la diferencia de que el primer apoyo se realiza, por decirlo de alguna manera, con la almohadilla del pie. Al establecer contacto inmediatamente también los dedos entran en juego en el apoyo y después vendría el resto del pie. Es bastante parecido al anterior en su versión de pisar, pero el pequeño detalle de despositar primero en el suelo la almohadilla cambia bastantes cosas.

Ventajas:

  • Paso bueno para los desplazamientos tanto de paso largo como de paso corto, permitiendo un mayor control sobre la distribución del peso.
  • Imprescindible para movimientos como la incartata o la media incartata.
  • Permite el cambio de movimiento repentino sin que se note antes que se está iniciando un movimeinto.
  • Favorece un “frenado natural” en las estocadas evitando así lesiones causadas por el movimiento de sobrepasar con la rodilla la puntara del pie (acaba causando lesiones musculares).
  • Subiendo desniveles (superándolos o sin superarlos) permite tener un gran control sobre el reparto del peso, y favorece el continuar la subida del obstáculo a gran velocidad de ser necesario.

Desventajas:

  • No es un tipo de paso que salga natural en todas las ocasiones, requiriendo por lo tanto una concentración extra (al menos mientras no se tiene mecanizado bien el movimiento) para la técnica.
  • Para superar un desnivel bajándolo, sin llegar a superarlo: Es más estable que el de la puntera, pero requiere (al igual que el anterior) un ligero movimiento hacia el interior de la punta del pie una vez que se está realizando el apoyo para lograr una estabilidad mayor.
  • Si no se realiza correctamente la bajada del pie, podemos acabar realizando el apoyo de puntera.

Poco más. Como dije antes es una opinión extraída de unas cuantas pruebas realizadas en ambiente distendido (pero serio). Quien quiera probarlo que lo pruebe y si le funciona mejor otro tipo de cuestiones, pues mejor para él/ella que así tiene dos versiones para comparar. Supongo que en algún momento haré un .pdf de esto con fotos y cosas así (era lo que debía haber hecho en vez de un post), pero en esos momentos lo que menos nos apetecía era hacernos fotos. Y si a alguien le vale de algo… habrá valido el esfuerzo de teclear todo esto.

🙂

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2 comentarios

  1. ¡Po Dió, qué asombroso nivel de detallismo!

  2. Muy bueno ah, estos movimientos sirven mucho para evitar lesiones y no perder el equilibrio

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