¿Friki yo? Pues anda que tú…

A veces, más de las que imaginaba, tengo ganas de escribir aquí sobre algo pero acabo no haciéndolo. Unas veces porque el tema sobre el que quiero hablar no me acaba de encajar del todo con la temática del blog, otras veces cambio de idea y no me parece lo suficientemente interesante como para hacer que la gente que sigue el blog, o que llega a él de nuevas haga el esfuerzo de leerlo, y otras como ahora tenía intención de publicar algo y la realidad hace que acudan a mis dedos dosis de mala leche dirigidas hacia otro tema.

El tema sobre el que tenía pensado publicar era el comentario que me habían pedido del libro de Tobler sobre esgrima alemana, el tema sobre el que voy a escribir es “como me tiene alguna gente hasta los putos cojones”.

Y es que seamos sinceros, aunque vivimos en un país fantástico en muchos aspectos, en otros a veces te das cuenta de que nuestros gobernantes pueden dar gracias de que sólo existe una España porque sino te irías a vivir a la otra.

Este fin de semana me encontraba yo en un recinto público (no digo cual, que no se sabe quien puede leer esto y no quiero tener que acabar poniendo un teléfono de aludidos) charlando con dos personas mientras otra (que también estaba con nosotros) leía el periódico. La que leía el periódico señaló una fotografia de una espada y comenzó a hacer comentarios sobre espadas, su (supuesto) peso, etc, etc. Y yo, que en el fondo soy un alma cándida, procedí dentro de lo que mis conocimientos me permitían a desengañarla.

Y es que no soy un alma cándida, es que soy un alma de cántaro.

Estoy acostumbrado a las distintas reacciones de la gente cuando se entera de la afición que comparto con un alto porcentaje de los que se pasean por este blog (y digo un alto porcentaje porque siempre me preguntaré, por ejemplo, como el google llevó a alguien que escribió “hongos en las manos” en el buscador hasta este blog. A veces las estadísticas de un blog son entretenidísimas). Bueno, como iba diciendo estoy bastante acostumbrado a las preguntas que conlleva esto y a las posteriores reacciones de la gente en plan “oh, que interesante”, “oh, es un poco extravagante pero suena bien”, “anda, o sea que es como la esgrima”, y demás que suelen observarse en este caso. Pero hay una que me molesta mucho: “No te lo tomes a mal pero eso es un poco friki” o variantes de esa frase.

No me molesta que me llamen friki. Lo soy. Soy uno de tantísimos frikis. Lo soy por muchas razones, pero no considero que mi afición a la Esgrima Antigua pueda considerarse uno de los elementos “frikizantes” (otro bonito palabro) de mi personalidad. Y terminé mostrándole al individuo que según los baremos que él utiliza para delimitar el frikismo tanto él como millones de españoles son frikis, y no solo frikis, sino ultrafrikis.

Comparemos  a un friki con un españolito medio:

  • Apartado de Lectura:
    • Friki: Lee de todo, con tendencia a la especialización en lo que más le interesa.
    • Españolito medio: ¿Lee? Bueno, aceptemos barco como animal acuático. Lo que más se lee en España obviando los diarios gratuitos (y no me lo invento, son datos que salen cada año)  es el ¿periódico? “Marca”. ¿Hay algo mas monotemático que esa publicación?.
  • Temas de conversación:
    • Friki: Un poco de todo, con tendencia a la especialización en lo que más le interesa (hay todo tipo de frikis).
    • Españolito medio: Fútbol y prensa del corazón.
  • Actividades de tiempo libre:
    • Friki: ¿Qué hay más variado que el tiempo libre de un friki? Siempre dispuestos a probar nuevos deportes (cuanto más extraños mejor), juegos, aficiones, leer nuevos libros, ir al cine para poner a parir la película…
    • Españolito medio: Fútbol y deportes.
  • Conocimientos extraños:
    • Friki: Tremendamente variados y muchas veces tremendamente especializados.
    • Españolito medio: Según ellos no se les puede catalogar en este apartado, pero yo me pregunto si no es algo que se catalogaría como tremendamente friki (sino fuese porque casi todos lo hacen) saber los nombres de chopocientos mil futbolistas, sus historiales, equipos, cuanto ganan, su vida sentimental, bla, bla, bla. O si no es algo tremendamente friki el saber reconocer la marca de un coche simplemente por la luz de los faros mientras se acercan.

Y podría continuar con muchos más ejemplos que colocan al friki medio (no incluyo aquí al friki tipo del dependiente de comics de los Simpson) por encima de la estulticia recurrente del españolito futbolero medio, que es muuucho más friki dentro de los suyo que el más friki de entre los que ellos consideran frikis.

Lo que pasa es que nosotros tenemos “frikismos” distintos a los comunmente aceptados y mayoritarios. Lo distinto se considera raro, y por desgracia, como tenemos espadas puede que hasta peligrosos.

Nuestros esfuerzos, a través de nuestras páginas webs, blogs, asociaciones, actividades, y similares de Esgrima Antigua y Recreación Histórica deberían estar orientados no hacia el recurso fácil de la endogamia, sino hacia la normalización legal y a la publicidad -publicidad informada- de nuestra afición. Quizás así poco a poco, además de conseguir dejar de ser “unos raritos”, podamos hacer que todo el mundo pueda gozar de los frutos del esfuerzo que mucha gente está realizando en pro de una cultura (del deporte, ocio e histórica) que aunque no se ha perdido se encuentra un pelín sumergida y que merece salir a la luz.

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