Blandir la espada – Delinquir con la pluma

Y mira que no quería yo escribir sobre este libro.

Es un libro que había comenzado a leer hace tiempo y había abandonado un pelín desesperado (no se puede haber estudiado la carrera de Geografía e Historia y no desesperarse ante las tamañas absurdeces que aquí proclama el individuo Cohen).

Pero, ¡oh, inocente de mí!, animado por un conocido durante una sesión de entrenamiento en la Sala de Coruña decidí retomarlo. Como decía mi tocayo en “La Vida es Sueño”: ¡Ay, mísero de mí!¡Ay, infelice!.

 Y mira que no quería yo escribir sobre este libro, pero es que a veces la ignorancia me saca de mis casillas. Realmente, la tendenciosidad disfrazada de ignorancia es algo que me molesta. Y como voy a andar unos cuantos días por España, casi desconectado del mundo, no quería llevar conmigo la bilis que me ha producido la lectura de este conjunto de historietas encuadernadas.

El tendencioso señor Cohen ha sido -cito los datos contraportada- cinco veces campeón nacional de esgrima en Inglaterra, miembro del equipo olímipico británico cinco años, director editorial del una de esas editoriales de tres nombres, y, ¡atención!, fundador de “Richard Cohen Books” (ahí es nada, una editorial con su nombre completito, nada de “Cohen Books” ni nada así, vamos a desparramar ego por todos lados). También tiene colaboraciones con periódicos.

Pues he aquí, que este flamante dueño de una editorial “egonominada” (toma palabro que me acabo de inventar) ha escrito un libro de tal forma que denota claramente que puede saber lo que quiera sobre esgrima moderna, pero que sus conocimientos sobre la esgrima histórica los ha sacado de fuentes equiparables en objetividad a las fuentes del programa de Iker Jimenez; convirtiendo así lo que podría haber sido un libro ligero sobre la historia de la esgrima con un hilo conductor basado en el anecdotario en una muestra de la ignorancia histórica del señor Cohen.

Y lo que más molesta no es ese desprecio que muestra repetidamente a lo largo de todo el libro hacia lo español y lo hispano (después de todo ha recibido una gran influencia por parte del sistema educativo de la pérfida albión), ni el que el libro este lleno de supuestas anécdotas históricas que perpetuarán mitos estúpidos sobre las armas medievales y mitos populares y leyendas urbanas sobre las espadas japonesas.

No.

Bueno, sí, que coño, que ningunee de esa forma a todo lo español y haga esas afirmaciones totalmente tendenciosas sobre nuestras formas de combate, etc, etc, me molesta un huevo. Pero como las causas del mosqueo no son solo por falta de rigor histórico sino también por orgullo patrio herido no me quiero extender en ello.

Lo que más me molesta es el desprecio al rigor histórico desde el que se escribe el libro y la absolutamente profunda y deprimente incapacidad del señor Cohen para abandonar el punto de vista moderno para intentar ver los pasajes históricos que relata desde el punto de vista de alguien de la época. Y eso es algo que priva de rigor a cualquier revisión histórica.

Eso sí, sabe de la historia de la esgrima moderna (que no se diga que le reconozco algo).

Y parafraseando a Forrest Gump: Esto es todo lo que tengo que decir sobre “Blandir la espada”.

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3 comentarios

  1. Los comentarios de Cohen sobre Carranza son una lamentable expresión de condescendencia ignorante. Hace tiempo que estudio a Carranza y, en mi opinión, su grandeza es dificilmente igualable por parte de no importa que otro maestro de no importa que otra nación. Este no es el lugar para extenderme sobre ello pero así a bote pronto sabemos que Carranza fue victorioso soldado (un alto oficial al servicio del Duque de Medina Sidonia)licenciado en Derecho, hombre cultisimo, hábil en extremo en el manejo de la espada, maestro del Rey Sebastián de Portugal, conoció a Felipe II y este por sus servicios como militar y teórico de la Destreza le dió la Gobernación de Honduras. ¿Que maestro europeo puede presentar, siquiera en parte, semejante historial? Si hay uno Pacheco de Nárvaez 🙂

    Saludos y excelente trabajo el tuyo con este blog.

    Alberto Bomprezzi
    Maestro de Armas
    AEEA

  2. La verdad es que para lo que se espera uno del libro con ese título desespera y aburre en algunas ocasiones. Y en otras no deja de ser una mera descripción de anécdotas de espadachines sin la mera referencia al predominio de los estilos de lucha con espada en los diferentes momentos de la historia. Y encima cuando llega a la época de la guerra fría, se le ve un poco el plumero. A parte de que las fotos son infumables. Pero por desgracia es de lo poco que hay de acceso para el público medio. Paciencia hay que tener.

  3. Un poco tarde mi comentario, pero al leerlo he de darte toda la razón. Estos Ingleses son pateticos cuando cuentan la historia.

    Juan Pozo

    Maestro de Esgrima

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